El mercado financiero es un juguete en manos de unos pocos.

La semana:

Desde el pasado lunes se celebra la Cumbre del Clima en Madrid a la que acuden representantes de 200 países. El tiempo meteorológico constituye uno de los grandes ejemplos de sistemas caóticos; de hecho, fue estudiándolo cuando se descubrió el caos, lo impredecible: así, pequeñas variaciones en la atmósfera pueden cambiar el clima en proporciones colosales. El descubridor fue uno de esos genios modestos que trabajaba en una de las Escuelas de Ingeniería más reputadas del mundo, concretamente, en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Su nombre era Edward Norton Lorenz (1938-2008), o popularmente conocido como Butterfly (mariposa) Lorenz. Su descubrimiento del efecto mariposa se produjo en 1961, cuando estaba experimentando con un modelo de ordenador diseñado para simular patrones climáticos. Estaba repitiendo una simulación que había ejecutado antes, pero redondeó una variable, de 0.506127 a 0.506. Para su sorpresa, este cambio diminuto transformó drásticamente el clima simulado generado por el ordenador. Casi nadie leyó el documento pionero de Lorenz sobre el tema cuando se publicó en 1963. No fue sino hasta casi 10 años después que Lorenz tradujo su visión al lenguaje común en una conferencia con el título: «Previsibilidad: ¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil producir un tornado en Texas? «. En la conferencia venía a decir que «Dos situaciones climáticas particulares» (añadimos y muy diferentes), «que difieren en tan poco como la influencia inmediata de una sola mariposa, generalmente evolucionarán en dos situaciones que difieren tanto como la presencia de un tornado», y agregó una advertencia importante: «Si el aleteo de las alas de una mariposa puede ser instrumental en la generación de un tornado, también puede ser instrumental en la prevención de un tornado». En opinión de Lorenz, esto fue lo que hizo que la predicción del clima fuera tan difícil. Lo mismo se aplica, aún más, a los pronósticos económicos. Estas últimas semanas estamos viendo como los datos macroeconómicos confirman un cambio de tendencia, tocaron suelo el pasado mes de agosto, y parece que la situación mejora. Si finalmente se concretase la primera parte de los acuerdos comerciales entre EE. UU. y China, con fecha límite el próximo 15 de diciembre la confianza podría ganar enteros. A todos aquellos que pronostican el comportamiento de la economía y de los mercados financieros para 2020 debemos tratarlos con escepticismo y es que los “profetas” económicos son mucho peores en su trabajo que los estudiosos del clima, ya que cualquier acontecimiento, por pequeño sea puede cambiar cualquier sesudo análisis.
Veamos un ejemplo de la dificultad de los pronósticos en los mercados financieros. A la vista del buen comportamiento de la renta variable en el año, cualquiera se atrevería a pronosticar que 2019 ha tenido que ser un año repleto de compañías saliendo a Bolsa a cotizar, aprovechando el “momentum” de mercado para captar fondos. Pues pronóstico erróneo, al menos en Europa. En lo que va de año, en España no ha habido ninguna salida a Bolsa, algo que no ocurría desde 2012 y 2013, años muy negativos para la Bolsa española, en plena crisis de deuda de los periféricos. Pero no somos los únicos, hay otros 13 países europeos que están exactamente en la misma situación. Las empresas están cancelando sus estrenos bursátiles principalmente por las bajas valoraciones que ofrecen los inversores. Según datos de AFME (Asociación para los Mercados Financieros de Europa), durante los tres primeros trimestres de 2019 se han llevado a cabo 103 salidas a Bolsa en los mercados europeos, con un volumen recaudado de 15.700 millones de euros, un 36% menos respecto al mismo periodo del año pasado. Pero cabe destacar que, frente a la sequía absoluta de la Bolsa principal española, el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) está entre los más activos de Europa en OPV (Oferta Pública de Venta) de empresas de menor tamaño. Sólo el Mercado Alternativo Británico le superaría en volumen. En los tres primeros trimestres ha logrado recaudar 250 millones de euros, donde se suma en el cuarto trimestre la salida a Bolsa de la comercializadora de electricidad Holaluz.

Impacto:

Son muchas las voces que se alzan a favor de un capitalismo más inclusivo. O, en palabras de Marc Benioff, co-CEO de Salesforce, un capitalismo que sirva a las causas de la igualdad humana y la diversidad y que valore la ecología del planeta, además de generar beneficios para los accionistas. Es difícil considerar que un sistema que es capaz de generar tanta riqueza, por un lado, pero deja a tanta gente detrás es un sistema justo. Y esto es preocupante. Porque como decía Adam Smith en “La riqueza de las naciones”, sin confianza y sin capital social, el capitalismo democrático no puede sobrevivir. El capitalismo sigue siendo el sistema económico más viable, lo necesario es reencuadrarlo de manera que beneficie a un mayor número de personas, genere crecimiento en la economía real y rentabilidad sobre los activos invertidos. Tras una de las reuniones a nivel mundial del Global Fortune Forum se creó una Coalición para el Capitalismo Inclusivo (INC-CAP), formado por miembros de grandes organizaciones cuya misión es que cada vez más empresas se comprometan con una nueva manera de hacer negocios, fomentando el compromiso a largo plazo y buscando métricas que demuestren y midan este compromiso a largo plazo. El Papa Francisco muestra continuamente su compromiso con este capitalismo más consciente. La encíclica “Laudato Si” es claro reflejo de este compromiso, así como estas palabras que pronunció tras su reunión con los miembros del INC-CAP : “Esto, sin embargo, significa mucho más que equilibrar presupuestos, mejorar la infraestructura u ofrecer una mayor variedad de bienes de consumo. Implica, más bien, una renovación, una purificación y un fortalecimiento de modelos económicos válidos, basados en nuestra conversión personal y generosidad hacia los necesitados, ya que un sistema económico sin preocupaciones éticas no conduce a un orden social más justo, sino que conduce a una cultura de consumo y desperdicio desechable.

El faro de los mercados:

Las elecciones norteamericanas de noviembre 2020 van a condicionar el comportamiento de los mercados financieros hasta entonces. Muchos pensarán que todavía queda mucho para eso, y que por lo tanto es pronto para empezar a hablar de ello. Nosotros no lo vemos así. Igual que meses atrás argumentábamos el escaso interés por parte de China en alcanzar un acuerdo con EE. UU., ya que era plenamente consciente de la presión que para Trump suponían esas elecciones, una presión que jugaba a favor de China. Pero la guerra comercial entre China y EE. UU. es mucho más que eso. Probablemente se está decidiendo quien tendrá la hegemonía mundial para las próximas décadas. Y eso es algo que saben todos los que se mueven alrededor de la Administración norteamericana. Incluido J. Powell, presidente de la Reserva Federal. Llevando los mercados a máximos, la Reserva Federal le ha hecho un gran favor a D. Trump, quién por su lado, no deja de pedir menores tipos de interés en EE. UU. La Reserva Federal, a día de hoy no ve grandes razones para continuar con las bajadas de tipos. Pero Trump ya está en precampaña electoral. ¿Y como podría Trump aumentar la presión sobre la Reserva Federal para bajar los tipos? ¿Provocando una corrección de los mercados financieros, que actualmente están prácticamente en máximos? ¿y cómo conseguir esa corrección? Con las mismas armas que ha apoyado la subida: con mensajes sobre los aranceles, pero dando la vuelta al sentido. China quiere que EE. UU. retire los aranceles existentes para poder firmar la “fase I” del acuerdo. Pero Trump no parece dispuesto a ello, e incluso parece dispuesto a poner nuevos aranceles a países como Argentina, Brasil o Francia, según se van filtrando noticias. Si el mercado corrigiese con ello, la Reserva Federal podría verse forzada a bajar los tipos e inyectar más liquidez. Y entonces nuevamente los mercados subirían a por nuevos máximos. Si todo esto fuera cierto, quedaría claro que estamos ante unos mercados financieros manoseados y controlados, quedando además en entredicho la independencia de la Reserva Federal. En unos meses sabremos si esto que hemos comentado es pura ficción o se convierte en realidad. Pero lo que está claro es que Trump ya piensa en noviembre 2020, y con ese objetivo irá dando forma a sus decisiones y actuaciones tratando de manejar los tiempos. Y los mercados bailarán al ritmo de estas.

La noticia amable:

Cada año en Kenia se daban en los comercios cien millones de bolsas de plástico. En un país con serias carencias en la gestión de residuos y basura, el destino de ellas era terminar quemadas en vertederos descontrolados como el de Gioto o acumularse en los ríos y lagos del país hasta llegar al mar. James Wakibia en 2013 decidió comenzar a fotografiar los montones de desechos, la mayoría bolsas de un solo uso de los supermercados, que había acumulados. Las imágenes las colgaba en una cuenta de Twitter llamada The streets of Nakuru (las calles de Nakuru) donde pedía el cierre del vertedero. Consiguió reunir más de 5.000 firmas de los vecinos que envió a las autoridades medioambientales. Cada año en Kenia se daban en los comercios cien millones de bolsas de plástico. A su campaña en Twitter con la etiqueta #banplasticsKE (prohibir los plásticos en Kenia) se sumaron miles de personas, compartiéndola por las redes sociales. Hasta que la miembro del gabinete del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales Judi Wakhungu tuiteó con su etiqueta: #IsupportbanplasticKE (apoyo la prohibición de los plásticos). El gobierno de Kenia en 2017 aprobó la ley que prohíbe las bolsas de plástico.

La frase:

Y nos despedimos con una frase de Woody Allen: “La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema”.