El final de año promete ser interesante.

La semana:

La economía alemana evita la recesión técnica en el 3T19 con un crecimiento del +0,1% trimestral vs el -0,1% esperado. En el corto plazo, la debilidad del sector manufacturero y el retraso de las inversiones ante la incertidumbre suponen un lastre para el crecimiento. La recuperación de la economía alemana depende de que se recobre la sensatez en los dos frentes que están abiertos, acuerdos comerciales y Brexit. Y parece que la cosa, ahora, suena mejor. Hay que destacar que la parte de la economía no afecta al comercio, todo lo que tiene que ver con el consumo, sigue dando señales de fortaleza: con pleno empleo, sueldos subiendo, tipos de interés reales negativos y sin ningún desequilibrio macroeconómico importante, así las cosas, a nada que el ruido internacional baje unos decibelios, la economía alemana volverá a tirar con fuerza. En los inicios de la cuarta revolución industrial los mandatarios alemanes son conscientes de que decenas de miles de trabajos industriales bien remunerados se enfrentan a la obsolescencia debido a la desaparición del motor de combustión. Las transmisiones de vehículos eléctricos tienen muchas menos piezas y el proceso requiere menos mano de obra. El poder económico de Alemania se construyó sobre la parte posterior de sus excelentes automóviles de gasolina y Diesel. Su inevitable desaparición pone en peligro la posición del país como el «motor de Europa». Alemania necesita invertir grandes cantidades de dinero para adecuarse a la nueva realidad. Durante más de una década, Alemania se ha adherido a un marco fiscal estrecho y se ha centrado constantemente en reducir la deuda pública. Ahora aparecen las primeras señales de que los alemanes han abierto algo la mano con la política fiscal. No solo han anunciado nuevos programas de inversión razonablemente grandes, sino que también están bajando impuestos.
Ampliando los horizontes a la Zona Euro, esta semana el ministro de finanzas de Alemania escribió un artículo de opinión para elogiar la idea del seguro de depósitos paneuropeo, pero si esto es un progreso, es solo el comienzo del debate. Olaf Scholz escribió en el Financial Times sobre una necesidad «innegable» de profundizar la unión bancaria de la zona del euro. Con Londres a punto de partir, la Unión Europea perderá su mayor centro financiero y se enfrentará cara a cara con las deficiencias de su arquitectura financiera local. Y Scholz tiene razón en que el euro necesita un seguro de depósito real, donde un marco común garantizaría que hasta 100.000 € en cualquier banco estén tan protegidos como cualquier otro en la unión monetaria. Alemania y Francia han trabajado juntos para impulsar la «unión de los mercados de capitales», un proyecto difícil de manejar que tiene como objetivo integrar la arquitectura financiera en toda la UE. Las mejoras de insolvencia son parte de este marco, al igual que una amplia gama de otras propuestas. Scholz llama especialmente a una «base impositiva corporativa común» sin mencionar la «consolidación», la segunda etapa del plan que no solo establecería estándares comunes, sino que aseguraría que los ingresos se distribuyan de manera justa.
Hace unas semanas les comentábamos que uno de los principales retos de la nueva presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, era impulsar el proceso de fusiones transfronterizas de la gran banca europea. Siguiendo esta premisa, Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en la vigésima segunda conferencia financiera Euro Finance Week, aseguró que el 75% de los bancos más grandes europeos generan rentabilidades por debajo del 8% que exigen los inversores para mantener acciones del banco. Ha alertado también de que la rentabilidad sobre los recursos propios de los bancos de la zona del euro ha caído a menos del 6% en los últimos doce meses, hasta junio de 2019. Luis de Guindos considera que esta baja rentabilidad de los bancos de la zona euro se debe al exceso de capacidades en la banca europea, porque hay demasiados bancos, y no tanto a la política monetaria de la entidad muy expansiva y a los bajos tipos de interés. La ineficiencia de costes de las entidades de la zona euro, con duplicidades de redes de oficinas, mantiene una elevada ratio de costes sobre ingresos, que se sitúa en una media del 66%, por encima de la de sus competidores de Estados Unidos y los países nórdicos.
En Latinoamérica, la agitación continúa. Las violentas protestas se han apoderado de la que fue la gran historia de éxito económico de América Latina, Chile. Algunos observadores han aplaudido lo que llamaron una revuelta de las masas chilenas contra las fallidas políticas económicas del presidente Sebastián Piñera, un conservador millonario. Pero un levantamiento popular en Bolivia ha llevado a la caída de un político del otro extremo del espectro político. Evo Morales, el primer jefe de Estado indígena del país, huyó a México después de que su presidencia de 14 años colapsó la semana pasada en medio de una furia generalizada contra un fraude electoral, que desencadenó violentos enfrentamientos entre sus partidarios y opositores. Chile y Bolivia tienen niveles de riqueza y madurez política que contrastan fuertemente, pero la agitación que envolvió a ambos encaja con un patrón más amplio en América Latina. Las protestas masivas han sacudido gobiernos en Ecuador, Haití, Honduras y Venezuela, el parlamento se disolvió en Perú, un presidente de extrema derecha asumió el cargo en Brasil, un candidato anti-establishment ganó la presidencia en El Salvador y los votantes expulsaron al titular de la administración en Argentina.» América Latina está en armas», dice Alberto Ramos, jefe de economía latinoamericana de Goldman Sachs en Nueva York. Ramos apunta a la debilidad económica: el crecimiento real del producto interno bruto ha promediado solo el 0,8 por ciento en los últimos seis años en la región. «Cuando se tiene en cuenta el crecimiento de la población, eso significa que el PIB per cápita realmente disminuyó», dice.
Los problemas comenzaron con el fin del auge mundial de las materias primas en 2014. Los gobiernos latinoamericanos predominantemente de izquierdas de la década anterior dedicaron generosamente a reducir la pobreza y redistribuir los ingresos, pero no invirtieron lo suficiente en áreas como la infraestructura o la educación para hacer que sus economías fueran competitivas en tiempos más difíciles. La implosión de Venezuela bajo el gobierno socialista de Nicolás Maduro es la más dramática. Monica de Bolle, becaria senior del Peterson Institute for International Economics en Washington, dice que la mejor explicación para la cadena de explosiones sociales repentinas en América Latina este año es la «teoría del túnel» acuñada por primera vez por el economista de Harvard, A. Hirschman en la década de 1970 para explicar la tolerancia cambiante a la desigualdad económica. Describe a los conductores atrapados en atascos de tráfico en carriles adyacentes dentro de un túnel. «De repente, el carril a tu lado empieza a moverse, pero tu carril no», dice, parafraseando a Hirschman. «No hay ganancia directa para ti, pero aumentan tus expectativas de que tu situación mejorará. Si no lo hace, entonces las expectativas frustradas generan una sensación de ira y revuelta». Latinobarómetro, una ONG con sede en Chile que analiza a la opinión pública en la región, encontró el año pasado que la mayoría de los latinoamericanos veían su futuro económico de manera más oscura que en cualquier otro momento de los 23 años en los que la encuesta se ha realizado. En esta mezcla tóxica llega la capacidad de difundir el descontento rápidamente y organizar la protesta fácilmente y sin costo a través de las redes sociales. En medio de esta desilusión generalizada, el apoyo a la democracia en América Latina, una región durante mucho tiempo plagada de golpes militares, se deslizó al 48 por ciento el año pasado, su nivel conjunto más bajo de la historia.
Nicholas Watson, jefe de América Latina de la consultora Teneo, cree que, si bien las protestas en Bolivia, Ecuador y Chile fueron desencadenadas por problemas locales específicos, también hubo factores comunes. Las perspectivas para los próximos años son, si acaso, peores. En términos muy amplios, América Latina no invierte lo suficiente, no ahorra lo suficiente, no educa lo suficientemente bien, no comercia lo suficiente y necesita una infraestructura mejor y más moderna. La polarización extrema de la política en la mayor parte de la región también está haciendo más difícil lograr cualquier tipo de cohesión o consenso en sociedades que ya son más diversas que en muchas otras partes del mundo. Los dos países más grandes de la región, Brasil y México están gobernados por populistas de la derecha dura y la izquierda dura respectivamente. Un panorama poco inspirador…

Impacto:

El Banco Europeo de Inversiones (BEI), que es de los principales financiadores de España, sobre todo en el segmento PYMES, ha anunciado que dejará de financiar cualquier proyecto relacionado con combustibles fósiles, incluido el gas natural, y a cambio destinará 1 Bn € de aquí a 2030 para luchas contra el cambio climático. También ha rebajado el umbral que pueden tener las energéticas para reducir el CO2 por kw/h a la mitad. Entre las iniciativas a financiar está el ayudar a países europeos con especial dificultad para abandonar el consumo de combustibles fósiles. Los proyectos a los que se destinó la financiación del BEI el año pasado fueron la concesión de líneas de crédito, energía, industria y transporte.

El faro de los mercados:

La renta variable ha continuado registrando nuevas subidas en los últimos días. El apoyo de los bancos centrales, y en menor medida las expectativas de un principio de acuerdo entre EEUUU y China siguen alimentando el apetito por los activos de riesgo. Ya van siete semanas consecutivas de subidas. Sin embargo, a diferencia de lo visto en semanas previas, las rentabilidades de los bonos no han seguido repuntando. Es más, hemos asistido por primera vez en semanas a un ligero recorte de las mismas. Algo que, unido a los niveles alcanzados por los indicadores de sentimiento, nos lleva a pensar que en las próximas semanas pudiéramos asistir a una lógica toma de beneficios en la renta variable global. No obstante, creemos que esa toma de beneficios será solo eso; una recogida de beneficios. Habrá que esperar a ver cómo reaccionan los inversores a medida que las expectativas existentes se vayan traduciendo en realidad. Quizás nos encontremos ante una de esas oportunidades en las que se cumple la famosa frase de “Compra el rumor, vende la noticia”. Mucho nos tememos que el año 2020 poco tendrá que ver con lo visto en 2019 (igual que 2019, poco ha tenido que ver con lo visto en 2018, en especial en la segunda mitad del año).

La noticia amable:

El director de una pequeña escuela en la región de Saint Louis (Senegal), llevaba años viendo cómo la mayoría de sus alumnos de primaria no podían acceder a la secundaria ya que carecían de documentos de identidad (“no existían”). Un equipo de Cáritas se puso en contacto con su centro para identificar los casos y comenzar los trámites legales para acabar con esa situación. Solo en su centro, detectaron que, de 139 alumnos, 106 no estaban registrados. Según estadísticas de la ONG, en la región tan solo el 38% de los alumnos de primaria están inscritos en el registro civil. Los niños crecen sin papeles, acuden a la escuela primaria y cuando acaban, lo que han estudiado hasta entonces no les sirve de nada, tienen que dejar su educación. La sanidad pública es universal solo si están registrados. De adultos, tampoco podrán votar, ni obtener un pasaporte para viajar, entre otras trabas. La principal labor de Cáritas es de sensibilización en las escuelas explicando a los padres la importancia de hacer existir a los niños. El siguiente objetivo es conseguir que los padres inscriban a los niños al menos en el primer año de vida e idealmente en los primeros 45 días.

La frase:

Y nos despedimos con una frase de Oscar Wilde: “Todo con moderación, incluso la moderación”.