Si todo fuera fácil, cualquier cosa sería posible.

La semana:

Estos días hemos conocido cómo el FMI recorta la previsión de crecimiento para 2020 y 2021, un crecimiento modesto pero estable, que estará sostenido por la recuperación de los mercados emergentes, gracias entre otros, al acuerdo comercial y la recuperación del precio de las materias primas. Un crecimiento menor por el agotamiento de la globalización, por el deterioro de las cadenas de producción mundiales, el menor crecimiento de China, y una elevada deuda a nivel global. Si bien estas fuentes de crecimiento no estarán disponibles con la misma intensidad, sí existen otras oportunidades. Sin ir más lejos en la agenda de la Comisión Europea para los próximos años la lucha contra el cambio climático es una prioridad, se prevé movilizar un billón de euros en diez años para facilitar la transición energética de todos los países, financiado a partes iguales con presupuesto público y financiación privada. Se estima que lograr la neutralidad del carbono llevará al menos 30 años. Ahora que Alemania es la gran perdedora de la guerra comercial, el Gobierno plantea estímulos al crecimiento llevando a cabo un aumento de 17.000 Mll € para nuevos proyectos en infraestructuras, adicionalmente habrá 40.000 Mll € de gasto en los estados mineros perjudicados por el cierre de toda la producción de carbón en 2038. La necesidad de renovar infraestructuras o la transición hacia una economía más sostenible requerirán elevadas necesidades de financiación en la próxima década.
Al mismo tiempo, el Foro Económico Mundial inició su reunión anual en Davos con el lema “Un mejor modelo de capitalismo”, en el que reclama a las empresas un giro social que incluya compromiso con las comunidades en las que operan. Se busca establecer que las empresas paguen un porcentaje equitativo de impuestos, tolerancia cero frente a la corrupción, respeto a los derechos humanos en las cadenas de suministro mundiales y la competencia en igualdad de condiciones.
Mirando hacia los bancos centrales, el próximo jueves se celebra la primera reunión del año del Banco Central Europeo (BCE). No se esperan grandes novedades en el programa de compra de activos (QE), continuando en la cantidad de 20.000 Mll € mensuales y, por supuesto, manteniendo el tipo de interés oficial en el 0%. La revisión estratégica será el centro de atención de esta primera reunión de 2020, siendo los puntos claves los siguientes: (I) posibilidad de revisión del objetivo de la inflación del 2% actual a un objetivo más flexible en torno al 2% pero pudiendo estar por encima o por debajo según las circunstancias de la economía; (II) compromiso del BCE contra el cambio climático pudiendo tomar medidas que favorezcan las compras de bonos verdes en el programa de compra de activos (QE); (III) algunos expertos solicitan más transparencia al BCE, tomando como muestra a la Reserva Federal estadounidense (Fed) que por ejemplo publica la perspectiva de tipos de interés de cada miembro de la entidad; (IV) también se debatirá sobre ciertas herramientas que utiliza el BCE para analizar la situación económica.
Viajando hacia el Este de Europa, el pasado lunes, el presidente ruso, Vladímir Putin, presentó un paquete de propuestas para cambiar la Constitución rusa. Oposición y analistas políticos han calificado la presentación como una maniobra para controlar o influir en el poder una vez que deje el cargo en 2024. A sus 67 años, Putin ha dominado la política rusa desde hace dos décadas. Las propuestas se votarán el jueves en primera lectura en el congreso. Se prevé que haya una “votación nacional” sobre las enmiendas en abril, aunque el Kremlin no ha explicado si ese “sufragio” será vinculante. Las propuestas fortalecen la Cámara baja, que tendrá la capacidad de nombrar al primer ministro y a los miembros del Gobierno, sin que el presidente pueda rechazar las designaciones. Además, propone limitar los mandatos presidenciales a dos (en lugar de a dos “consecutivos”, como sucede ahora). Otro organismo reforzado es el Consejo de Estado, que ahora es un órgano consultivo y que sería responsable de «determinar las direcciones principales de la política interna y exterior de la Federación de Rusia». Esta institución puede ser un puesto apetecible para Putin cuando dentro de cuatro años se vea obligado a abandonar la presidencia. El proyecto propone también reducir el número de jueces
del Tribunal Constitucional de 19 a 11, y que el Consejo otorgue el derecho de rescindir, a propuesta
del presidente, los poderes de los jueces de los tribunales constitucionales y supremos, así como los
magistrados de los tribunales de casación y apelación. Las propuestas piden que Rusia garantice en la
Constitución un salario mínimo equivalente al menos al coste medio de la vida en el país.

Impacto:

“En la sociedad se ha producido un cambio de mentalidad que implica un mayor conocimiento sobre la manera en que los factores relacionados con la sostenibilidad afectan al crecimiento económico, el valor de los activos y los mercados financieros en su conjunto. El grado de concienciación al respecto está cambiando con celeridad y, en mi opinión, nos encontramos en los albores de un replanteamiento de las finanzas desde sus cimientos”. Estas son algunas de las reflexiones que ha compartido Larry Fink, el consejero delegado de Blackrock, la mayor gestora de activos del mundo, con 6,5 Bn € bajo gestión, en su ya tradicional carta a inversores y a los principales dirigentes de las mayores compañías del mundo. El mensaje de Fink es considerado por la mayoría de los actores del sector financiero y corporativo como una hoja de ruta a seguir y de lo que será tendencia a futuro. Y no en vano, ya que en treinta años ha conseguido que la firma sea referente a nivel mundial y pionera en multitud de soluciones de inversión. La carta de 2018 se tituló “Sentido de propósito” y alentaba a buscar una trascendencia más allá de dar valor a los accionistas buscando el beneficio. Este año ha ido más allá.
En la carta titulada “Un replanteamiento de las finanzas desde sus cimientos” alerta de la importancia del cambio climático y del riesgo tanto físico como de transición que presenta para la economía. Se ha comprometido con la sostenibilidad afirmando que es su nuevo pilar de inversión, y ha manifestado medidas concretas en las que se materializa este compromiso, en términos de integración, ampliación de gama de producto e implicación con distintos actores para apoyar la transición climática, entre otras cosas. No son pocas las voces que sugieren que este posicionamiento tan contundente ha estado influido por la presión social y de los grandes inversores, que no acababan de ver un compromiso real de la entidad con aspectos relacionados con la sostenibilidad y el largo plazo. Nosotros no sabemos a qué responde y qué porcentaje es por propósito y qué porcentaje es lavado de cara. Lo que sí que sabemos es que es una gran noticia, ya que solo replanteándonos las finanzas desde sus cimientos y por tanto dejando de pensar exclusivamente en términos de rentabilidad riesgo, podremos contribuir a reducir las desigualdades, fomentar un consumo más responsable, y mitigar los efectos del cambio climático, los tres estigmas de nuestra época.

El faro de los mercados:

Desde hace varias semanas los mercados daban claras señales de sobrecompra que hacían pensar en una posible corrección. Y ya hemos encontrado la excusa perfecta: la propagación de un nuevo coronavirus desde China. No somos expertos en epidemiología, pero con la realidad del momento, creemos que se está exagerando un poco (la cifra de muertos es una fracción de las muertes provocadas por la gripe común a nivel mundial, por ejemplo). Con ello no queremos decir que no pueda convertirse en un asunto realmente grave a nivel global. Insistimos, lo desconocemos. Pero, por el momento, es una cortina de humo perfecta para tapar otra realidad: la Reserva Federal en las últimas semanas ha contenido su balance e incluso en los últimos días lo ha reducido. Hay que pensar, que el balance de la Reserva Federal se incrementó en 300.000 Mll USD desde septiembre a final de año, lo que se tradujo en un aumento de la capitalización bursátil americana en el entorno de 3Trn USD (es decir 10 veces más). En la semana que finalizaba el pasado miércoles la reducción de balance había sido de 25.000 Mll USD. Algo que se ha traducido en un ajuste de los activos de riesgo, con los medios de comunicación poniendo como excusa al coronavirus. Pero una vez más, parece que la realidad de los mercados se ajusta al papel de los bancos centrales. Veremos qué dice la Reserva Federal mañana tras su reunión, aunque no deja de ser curioso cómo en las últimas horas, y tras una caída de tan solo el 3,5% en Bolsa (tras una subida de más del 15% desde septiembre), ya empieza a haber voces demandando una nueva “intervención” de la Reserva Federal. Muy triste.     

La noticia amable:

El equipo del oncólogo español Joan Massagué abre una vía para el tratamiento de la metástasis del cáncer. El adelanto científico, publicado en la revista Nature Cancer y que ha sido comunicado por el Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, proporciona una nueva visión de la metástasis y cómo tratarla. La metástasis es responsable del 90 % de las muertes por cáncer. El avance concreta que las metástasis no se derivan de mutaciones genéticas sino de una reprogramación de las células que les permite regenerarse. «Ahora entendemos la metástasis como la regeneración del tejido equivocado – el tumor- en el lugar equivocado, los órganos vitales distantes», dice Joan Massagué. Este hallazgo abre nuevas vías para buscar un tratamiento.

La frase:

Y nos despedimos con una frase de Indira Gandhi: “Los problemas ambientales de los países en desarrollo no son los efectos secundarios de la industrialización excesiva, sino que refleja la insuficiencia de desarrollo.”